Correr un Dakar no es nada barato. De hecho… es muy caro. Y cuando se bucea un poco más en los detalles de los costes de disputar esta mítica prueba es cuando se descubre en toda su extensión… y se entiende mejor que incluso para pilotos profesionales sea a veces misión imposible reunir el presupuesto necesario para disputarlo con ciertas garantías.
Porque hay que sumar los costes del propio vehículo (que puede llegar hasta casi tocar el millón de euros por un coche de las máximas garantías en la categoría T1+), la inscripción, las autocaravanas (en el caso de los profesionales), las asistencias (hay que pagar por cada integrante y por cada vehículo de apoyo), el material… una notable suma de euros, con muchos ceros.
Por ejemplo, baste explicar que simplemente inscribir un vehículo de carreras va de los 20.000 euros de las motos a los 45.000 euros de los camiones, pasando por los 32.000 euros de los coches y buggies. La organización ofrece algunos descuentos (a los pilotos Legend, con más de 10 participaciones), o a los rookies que van ‘apadrinados’ por algún veterano.
Este precio incluye las comidas durante toda la carrera, asistencia, seguros médico y de repatriación y el road book electrónico que este año será ya obligatorio para todos los participantes.
Los vehículos de confort y asistencia también tienen que pasar por caja. Si son de transporte (coches, furgonetas o camiones pequeños) la inscripción sale por entre 3.800 y 7.500 euros… e incluso más si se inscriben a última hora (más tarde de septiembre). Las caravanas suben a 9.000 o 12.500 euros y, si algún piloto quiere llevar un motorhome (el año pasado fue muy sonado el camión-hotel de Al-Rajhi que, tras su abandono, regaló a Carlos Sainz) tendrá que desembolsar 21.000 euros para poder utilizarlo (la noche sale cara).
Finalmente, por los camiones de asistencia hay que pagar entre 6.500 y 16.500 euros. En esta partida se incluye, además de lo mencionado anteriormente para los vehículos de carrera, el transporte entre Barcelona y Arabia Saudí, ida y vuelta.
Además, hay que tener en cuenta que cada vehículo debe llevar, como mínimo, dos tripulantes que deben pagar como si fueran mecánicos de asistencia (cuya inscripción cuesta otros 12.000 euros por cabeza) aunque realmente sólo se limiten a trasladar los vehículos.
Gastos adicionales
No acaban aquí los gastos que pueden surgir porque, por ejemplo, si el piloto quiere contar con material de comunicación y redes sociales (1.500-2.000 euros), la organización también ofrece un servicio que conlleva un coste adicional. Además, hay que presupuestar las licencias (1.200 euros de la nacional e internacional, ambas obligatorias), los vuelos (unos 2.000 euros si se viaja con los charter de la organización), o el imprescindible complemento del seguro (otros 1.000 euros), para estar mejor cubierto en caso de accidente.
Como referencia, el presupuesto más ajustado para un piloto amateur de motos en el Dakar puede rondar los 50.000 euros (inscripción, asistencia mecánica y motos alquiladas). Eso sin contar que para optar a la inscripción para la carrera saudí (especialmente en motos) hay que haber disputado previamente alguna carrera de las que ASO, la empresa organizadora, estima con nivel suficiente para preparar el Dakar.
Premios: mejor en motos que en coches
Una de las curiosidades del Rally Dakar es la que se refiere a los premios que obtienen los ganadores de la prueba. El orgullo de superar la carrera más dura del mundo es, sin duda, una satisfacción que no tiene precio y que es el mayor valor que se llevan los participantes. Cada participante que alcanza la meta obtiene la condición de finisher y una medalla que ocupará un hueco especial en cada casa.
Los ganadores del Dakar (al menos algunos de ellos), en contra de lo que se pudiese pensar, no tienen premio económico. El trofeo del Touareg es el único premio para los triunfadores en la categoría de coches. Los ingresos para los pilotos top llegan, sin embargo, por los bonus que puedan tener reflejados en sus contratos por lograr un triunfo en el Dakar.
Pero no es igual en todas las categorías. Por ejemplo, los ganadores de las categorías Stock, Challenger, SSV y camiones se embolsan 5.000 euros; el segundo clasificado obtiene 3.000 euros y el tercero, 2.000. También hay recompensa para triunfadores de categorías secundarias, como los de coches de dos ruedas motrices, féminas y rookies de coches y SSV, que obtienen 3.000, 2.000 y 1.000 euros, respectivamente.
Con todo, los más afortunados son los motards. El ganador del Dakar recibe 50.000 euros de premio ecoómico, que también llega a los ocupantes delpodio (con 25.000 y 15.000 euros, respectivamente). El cuarto y el quinto clasificado también recibe un ‘pellizco’: 10.000 y 5.000 euros.
Además, en el resto de categorías (Rally 2, féminas, junior, veteranos, rookies y Original by Motul) también hay premios en metálico, aunque de menor importe que para los profesionales.