La Princesa Leonor aún tiene 12 días por delante hasta que consiga llegar a tierra firme. No será hasta el próximo 14 de febrero cuando el buque escuela Juan Sebastián Elcano llegue a Salvador de Bahía (Brasil). Una vez que todos los tripulantes llegan a la costa brasileña, es tradición hacer una fiesta en honor a Neptuno en la que no hace falta prácticamente de nada.
Así lo ha asegurado en ‘Socialité’, Arantxa Hernández, ex tripulante del buque escuela. Aunque la fiesta es una parte de lo que en el mundo náutico se conoce como ‘El bautizo de Neptuno’. Esta es una tradición para los marinos que nunca han cruzado la línea ecuatorial. Se basa en una antigua costumbre naval en la que Neptuno, dios del mar, aparece para autorizar el paso al hemisferio sur.
Simplemente, un miembro veterano de la tripulación se disfraza de Neptuno, acompañado por otros marineros que representan su séquito. Los novatos, como puede ser el caso de la Princesa Leonor, son juzgados por Neptuno y suelen ser untados con harina, espuma de afeitar o incluso agua de mar. Después, llega a la fiesta en la que no falta ningún detalle como comenta Hernández.
Una extripulante del Juan Sebastián Elcano desvela detalles de la fiesta
“La princesa se puede cambiar con alguien de marinería, es decir, puede acabar limpiando los baños”, apunta Arantxa. Desde ‘Socialité ‘ también han contactado con Colate, que señala que “te dan un poco de libertad dentro de lo que es el día a día en el barco”.“Hay agua, hay bebida, hay arroz… Se les mete de cabeza en el agua en un barril y al salir, se les da un trago de ron. Eso es lo que se considera el bautizo de Neptuno. Al día siguiente se hacen gymkanas, se hacen juegos, se hace una pequeña fiesta y se come en el comedor”, asegura la extripulante del Juan Sebastián Elcano.