Los tapones no desprendibles de las botellas fueron uno de los grandes cambios realizados en la Unión Europea en 2024, en el plan de plásticos para tratar de reducir la contaminación. Una normativa que existe desde el pasado mes de julio, dentro de la Directiva Europea 2019/904.
Pero los avances en este sentido de la Comisión Europea no se detienen aquí, ya que para 2025 surge un nuevo cambio en las botellas de forma obligatoria en lo referido a su composición.
La última novedad en las botellas europeas para 2025
En la Directiva Europea 2019/904, aprobada el 5 de junio de 2019, las botellas de plástico que contengan en su mayoría tereftalato de polietileno (PET) tienen que contener un mínimo de 25% de plástico reciclado.
Lo que se intenta es reducir la dependencia del plástico nuevo y tratar de crear un ecosistema más sostenible. El objetivo es que a partir de 2030 el plástico reciclado utilizado sea al menos del 30%.
Además, se busca también aumentar la recogida separada de residuos de plástico de un solo uso, tratando de minimizar su impacto ambiental, intentando que el 77% en peso de los productos de plástico de un solo uso se recojan de forma separada, aumentando este objetivo al 90% para 2029.
Los artículos en el punto de mira son “bastoncillos de algodón; cubiertos (tenedores, cuchillos, cucharas, palillos); pajitas; agitadores de bebidas; palitos destinados a sujetar globos; recipientes para alimentos; o recipientes para bebidas”.
La Directiva (UE) 2019/904, de 5 de junio de 2019: “Tiene por finalidad prevenir y reducir el impacto de determinados productos de plástico en el medio ambiente, en particular el medio acuático, y en la salud humana, así como fomentar la transición a una economía circular con productos y materiales innovadores y sostenibles. Da prioridad a los productos reutilizables, sostenibles y no tóxicos y a los sistemas de reutilización frente a los productos de un único uso”.