Cunde en esta época la sensación de que no solo basta con ser bueno, sino que también hay que parecerlo. Y de acuerdo con esta filosofía de ‘corrección política’ que nos ha caído como una obligación nos ha llamado la atención el coche que se ha puesto a la venta en Alemania.
Se trata de un Aston Martin DB5 ‘Continuation Car’, un modelo del que solo se han vendido 25 unidades. El coche te sonará porque quizá se trate del coche británico más famoso de la historia, después de que Sean Connery, caracterizado como James Bond, lo condujera en la película Goldfinger, de 1964. En realidad aquel coche empleado en la película nunca fue un DB5, sino un DB4 Series V, como ya te contamos en Marca Coches… Pero esa es otra historia.
Motor 4.0 con 290 CV
El deportivo, plagado de metal cromado, monta bajo su capó un motor de seis cilindros en línea con 4,0 litros y 290 CV alimentados por tres carburadores SU. No tiene asientos envolventes, sino unos confortables butacones tapizados en piel, y a la sensación vintage que da agarrar su volante de madera se suma en ‘analógico’ cambio manual, aunque de cinco velocidades (algo propio de coches muy deportivos, en aquellos años).
El caso es que Aston Martin decidió sacar este DB5 Continuation Series en 2020 (sí, has leído bien: 55 años después), para lo que contó con la colaboración de EON Production, la productora de las películas de 007. Para ello eligió además la factoría original de Newport Pagnell (Reino Unido) y recurrió a los planos originales.
Igual, pero mejorado
El objetivo era hacer una tirada de coches absolutamente idénticos al modelo que conducía el agente secreto menos secreto del mundo, aunque con algunas limitaciones imposibles de pasar del cine a la vida real y alguna ligerísima mejora en algún componente, para proporcionar una mayor fiabilidad.
Movido por su pasión por los coches o por su afición al cine, un cliente multimillonario de la marca pagó los 3,7 millones de euros que se fijaron como precio e hizo que le llevaran el coche a su casa. No para disfrutarlo, ya que cinco años después resulta que ni siquiera lo ha estrenado y no acumula más que los 57 km con que se lo entregaron de fábrica. Y suponemos que le habrá añadido algún millón extra al precio como plusvalía ahora que lo vende, basándose en que ya no se va a fabricar ninguno más.
Equipamiento muy especial
El caso es que la lista de equipamiento de este DB5 no concuerda para nada con los elementos que se suelen incluir en los buscadores de coches usados. Aquí no hay ESP, ni head-up display, ni navegador con realidad aumentada… Aunque, bien mirado, también servía para la navegación la pantalla de radar que incorpora frente a la caja de cambios, que en la película guiaba a James Bond pero aquí solo es una pantalla simulada.
También es imposible hacer disparar las dos metralletas simuladas que incorpora detrás de las luces de posición, pero sus cañones metálicos salen hacia el frente de manera amenazante. Y la lista de ‘gadgets’ de este modelo continúa con el sistema de blindaje trasero (una plancha de metal sale del maletero, tapando la luna posterior), los ‘escudos de embestida’ que salen de los parachoques, el sistema que lanza cortinas de humo para desorientar a los perseguidores, el que cambia las matrículas delantera y trasera (podemos llevar tres diferentes) y tres sistemas simulados: el de corte de neumáticos, el que vierte aceite en la carretera y el que eyecta al copiloto por los aires.
Todo ello hace de la conducción de este DB5 algo tan ‘políticamente incorrecto’ como la elección de un Hummer del ejército para ir a recoger a los niños del colegio. Pero el Hummer (o casi cualquier otro coche) jamás podría tener el encanto de este Aston Martin.