En una operación de mercado que puede cambiar el destino de la NBA, los Lakers han adquirido a Luka Doncic a cambio de Anthony Davis y otros jugadores. El movimiento es de tanto calado que puede considerarse histórico. Por un lado, eleva las aspiraciones de la franquicia californiana en busca del campeonato y viene a colmar los deseos del genio esloveno, que en Dallas había tocado techo con las Finales de 2024 (1-4 ante Celtics). El ‘boom’, adelantado por el periodista Shams Charania, fue de esos que sacudió el campeonato cuál terremoto. Los jugadores de otros equipos se daban codazos en los banquillos (como Durant y Beal, de los Suns) y rápidamente empezaron a hacerse predicciones en torno al futuro de los Lakers con Luka y LeBron. ¿Favoritos al anillo? ¿Contendientes? ¿Será su año el 2026? La casualidad hizo que el traspaso se produjera justo 17 años después del de Pau Gasol desde Memphis a L.A., movimiento que alteró la historia de la NBA a finales de la primera década del siglo XXI: dos anillos y unas Finales con el tándem Kobe-Pau.
A fuego lento
El traspaso, cocinado a fuego lento en una marmita que parece la de Asterix, convierte a la NBA en la mayor generadora de historias del deporte. No hay intocables. Y todavía se guardan secretos. Resulta que LeBron, algo frustrado con la debilidad física de Davis, no sabía nada de la operación que se cocía en los despachos, ni tampoco el ala-pívot ‘all star’, la otra súper estrella de los Lakers (actualmente lesionado) ni por supuesto Luka Doncic, de 25 años, que pasará a convertirse en el icono de la franquicia californiana la próxima década: LeBron ya tiene sucesor.
Imaginen la llamada telefónica desde Dallas. “Queremos a Anthony Davis”. Y la respuesta desde Los Ángeles. “Ok y nosotros a Luka Doncic”. La magia es que alguien en esa conversación dijo: “Deal”. Así se hacen las cosas en la NBA, con audacia y riesgo. Cuadrando las cuentas también. Casi siempre los jugadores son los últimos en enterarse. Pocos tienen el derecho de veto. LeBron es uno de ellos, pero él no estaba envuelto en la operación por la que también llegarán a L.A. Maxi Cleber y M. Morris.
No es Space Jam. Los Lakers han hecho muchos traspasos de película en su historia. Posiblemente, los mejores jugadores de todos los tiempos, salvo Michael Jordan o Tim Duncan, han vestido de amarillo y púrpura. En 1969, lograron un traspaso para hacerse con Wilt Chamberlain, el hombre récord de la NBA. En 1975, fue Abdul-Jabbar el que dejó Milwaukee, donde había sido campeón, para fichar por los Lakers a cambio de cuatro jugadores. En 1996, Kobe Bryant, elegido por los Hornets, llegó tras un traspaso. En 2008 fue Pau quien aterrizó desde Memphis. A la hora de fichar en la agencia libre, los Lakers se hicieron, entre otros, con Shaq, LeBron, Karl Malone o Gary Payton… Cultura del pelotazo, en el buen sentido.
En el transcurso de su séptima temporada en la NBA, Doncic, cinco veces All Star, viene para cambiar el paso de los Lakers, cuyo último título fue en 2020, cuando el campeonato se celebró en la burbuja de Orlando por la pandemia. Se trata de uno de esos jugadores capaz de condicionar con su juego todo un campeonato. Generador y finalizador en cancha, si Luka, 28+8+8 por partido, fue capaz de llevar a los Mavericks a unas Finales, ahora se abre un abanico de posibilidades infinitas en Los Ángeles junto a LeBron James. Magic ya tiene sucesor.