Cien metros separaban a los dos protagonistas del último triunfo del Castilla. En un extremo estaba Gonzalo acribillando a base de goles al Algeciras. En el otro, Mario de Luis, que volvía a jugar un partido oficial 258 días después para saldar una deuda vital. Gonzalo reunió a todos sus compañeros en las celebraciones de los cuatro goles que marcó. El portero los festejó a distancia y en la intimidad, pero no solo. Porque Mario tiene a alguien en el cielo con el que compartió su felicidad y al que dedicó cada uno de los goles de su compañero. “Qué ganas tenía de poder dedicarte esto papá, sé que lo has disfrutado mucho, te quiero”, escribió Mario en sus redes al final del partido.
El Castilla ha superado muchos golpes a lo largo de la temporada, pero el más duro con diferencia fue el fallecimiento del padre de Mario a finales de año tras una larga enfermedad. A pesar de que todos conocían su delicado estado de salud, el triste desenlace fue un momento muy duro para el vestuario. La tristeza de Mario fue la tristeza de todos. “(…) Qué te voy a decir del fútbol. Qué pesado eres tío, hasta que no tuviste un hijo en el Madrid no paraste, y te vuelvo a dar las gracias por darlo todo para poder conseguir nuestro sueño. Porque no hay nada más orgulloso para un hijo que escuchar anunciado en el Bernabéu durante un Clásico nuestro apellido, y poder verte en la grada como un niño pequeño. Porque así lo has disfrutado, te lo merecías porque mi fútbol para ti lo era todo y estoy tranquilo porque sé que te he hecho el hombre más feliz estos últimos años“, le escribió Mario de Luis a su padre en la emotiva carta de despedida que le dedicó.
Mi fútbol para ti lo era todo y estoy tranquilo porque sé que te he hecho el hombre más feliz estos últimos años
Mario de Luis, en la carta de despedida a su padre
Mario no viajó al último partido del año del Castilla ante el Ceuta, pero estuvo muy presente en todos sus compañeros, que no pudieron dedicarle el triunfo. Pero aquello fue un motivo más de unión y compromiso para darlo todo. Y Mario quería formar parte de ello. Desde ese momento, el portero tenía una promesa por realizar, una de esas que no te dejan tener la conciencia tranquila, de las que no te dejan dormir hasta que la cumples. Y el momento llegó. Ante el Algeciras, Mario volvía a jugar un partido oficial después de mucho tiempo y le pudo dedicar el triunfo a su padre. Promesa cumplida.
Meses complicados
No era fácil porque la situación deportiva del joven portero era complicada. Y lo lleva siendo desde hace mucho tiempo. Tras ser un pilar del Castilla que rozó el ascenso en la 22-23, una lesión lo cambió todo. Asentado como el número uno de Raúl y en los planes de la selección sub 21, tuvo que pasar por el quirófano para ser operado de una fractura limpia de peroné. La lesión le dejó sin ‘playoff’ de ascenso y le condicionó la siguiente temporada. A su regreso la apuesta bajo palos fue Lucas Cañizares y apenas disputó ocho partidos.
En verano su continuidad estuvo en el aire, pero finalmente se quedó como cuarto portero de Raúl, junto a Fran, Piñeiro y Súnico. Al técnico siempre le ha gustado mucho, aparte de por su calidad bajo palos, por su actitud, por ser un profesional desde que se levanta hasta que se acuesta y un compañero ejemplar, un tipo modélico en el trabajo y humilde, de los que da gusto tener en un vestuario. Pero la estrategia del club manda y por ahí Mario lo tenía casi imposible para jugar esta temporada por más que Raúl tuviese ganas de ponerlo. Sin embargo, la oportunidad le ha terminado llegando. Con Piñeiro lesionado y Fran algo alejado de la dinámica del Castilla tras los compromisos con el primer equipo, Raúl apostó por Mario.
Sé que vas a seguir ayudándome a conseguir mi sueño y el día que lleguemos a Primera le daré el abrazo más grande que pueda a mamá para que te llegue a ti también
Mario de Luis
Todo un regalo del cielo para el portero. Le llegaba la oportunidad que tanto deseaba para saldar la promesa con su padre y no la desperdició. Gran victoria del Castilla con él en el campo y gran actuación de Mario, que dejó su sello con una actuación solvente y una mano espectacular en la recta final del partido que celebró por todo lo grande, sacando toda la rabia contenida que tenía dentro. Ahora toca seguir porque el trabajo aún no está hecho. Mario seguirá jugando en el nombre del padre porque la historia que ambos compartían tiene más capítulos. “Sé que vas a seguir ayudándome a conseguir mi sueño y el día que lleguemos a Primera le daré el abrazo más grande que pueda a mamá para que te llegue a ti también”. Mario quiere tocar el cielo de Primera, y lo hará junto a su padre.