El campo de batalla resplandece. Ante ti se alza una horda enemiga; cientos de soldados te miran, expectantes, mientras tu acero reluce. Gritas y te lanzas al frente de batalla. El caos se desata y el olor a sangre lo impregna a todo. El eco de tu nombre se convierte en la pesadilla del ejército contrario mientras miles de hombres salen volando ante tus embates. Es hora de impartir justicia y demostrar de qué pasta estás hecho. Eres un héroe y nadie te impedirá alcanzar tu destino…
Si tuviese que presentaros Dynasty Warriors Origins, lo haría de forma parecida. Ahora bien, ¿con qué motivo? Simple: lo nuevo de KOEI TECMO y Omega Force llegará el próximo 17 de enero a PC, Xbox Series X|S y PC. Todavía queda un poquito, pero he tenido la suerte de probarlo antes de su lanzamiento para traeros mi análisis y opinión al respecto.
En ese sentido, lo primero y más importante es explicaros un poco en qué consiste. De buenas a primeras, podría definiros Dynasty Warriors Origins como un musou. Para quienes no entiendan este término, os lo resumo: es un género en el que tienes que enfrentarte a cientos de enemigos de manera simultánea en escenarios cerrados.
La fórmula básica es esa. En este caso, casi todo se explica mediante un viajero que ha perdido la memoria y que se involucra en un conflicto bélico que promete cambiar para siempre la historia de la antigua China. Para variar, no es un cualquiera, y es que forma parte de una extraña organización.
La misión de esta es asegurar la paz del reino, mas no siempre es fácil. Menos todavía si la amnesia bloquea buena parte de nuestras habilidades, tanto en el uso de diversas armas como de los poderes especiales de los cuales decimos ser dueños.
Dynasty Warriors Origins, un juego para dominarlos a todos. Análisis de todo un musou
De esta manera, aunque sin decirlo de manera directa, se justifica que empecemos a nivel uno y que nuestra habilidad con casi cualquier arma que nos imaginemos sea buena, pero básica. Lo malo es que recurre a un recurso tópico, pero lo aceptamos. A fin de cuentas, Dynasty Warriors Origins no es un juego que haga tanto énfasis en el guion o la narrativa.
De hecho, se olvida bastante de ella. Si bien es cierto que nos ofrece una trama general a la que agarrarnos, varios personajes con su importancia y un mínimo de carisma, una historia con varias sorpresas, etc., no es su punto fuerte. Lo bueno es que toma el Romance de los Tres Reinos como referencia, así que la base es buena.
En cualquier caso, toda la chicha está en la jugabilidad. La razón principal por la cual podrías acabar enganchándote a un juego como este es su gameplay. Y eso que en realidad no es nada del otro mundo ni es especialmente original.
Dentro de la propia saga, Dynasty Warriors, ya la hemos visto mil veces. Ni innova ni renueva el género. No busca sorprender a nadie y, pese a ello, es tremendamente divertido. Podría deciros que hasta emplea una fórmula básica, pero funciona muy bien.
Para que os hagáis una idea, todo se resume en ir aceptando misiones de la campaña principal y/o escaramuzas en mitad de un gran mapa de exploración. Al hacerlo, nos introduciremos en escenarios de guerra cerrados repletos de enemigos.
El objetivo general, más allá de las secundarias que se introducen dentro de cada escenario, es derrotar al enemigo. ¿Cómo? Eliminando a cientos (o miles) de enemigos, conquistando bases tras derrotar a otros tantos rivales, abatir a los comandantes del ejército contrario y evitar que nuestros aliados caigan.
Durante el proceso, lo único que haremos será recorrer el terreno mientras vamos repartiendo estopa con el arma que hayamos decidido asignar a nuestro personaje, pudiendo escoger entre mitones, espadas, lanzas, etc.
A esto debemos añadirle ciertas fórmulas propias de todo RPG que se precie: progresión mediante niveles, árboles de habilidades que mejoran nuestro rendimiento o un sistema de equipamiento en el que podemos escoger accesorios, habilidades y más.
Lo cierto es que es bastante simple, mas eso no le resta valor. Tanto es así que diría que una de las grandes bazas de Dynasty Warriors Origins es su sencillez. Al no complicar demasiado las cosas, nos permite acceder a su contenido de manera muy rápida.
Es una gran virtud, puesto que le acerca a todo tipo de usuario, desde los más avezados hasta los más casuales. Lo malo es que puede hacerse un tanto repetitivo, ya que la única variación que nos ofrece es cambiar de arma o de habilidad.
En resumidas cuentas, Dynasty Warriors Origins es un juego en el que controlarás a un guerrero con amnesia que cambiará el transcurso de decenas de batallas al atravesar campos de batalla repletos de enemigos a los que destrozarás con tu innegable superioridad.
No serás el único capaz, puesto que los generales de cada ejército tendrán esa misma capacidad, pero ninguno será tan determinante como tú. En el proceso, y esto es algo de lo que no me quiero olvidar, disfrutarás de una muy buena banda sonora, de un trabajo de doblaje (en japonés) excepcional y una dirección artística muy bonita.
Peca de ser demasiado simple por momentos y de ser algo repetitivo, y de no apostar por un apartado gráfico descomunal, pero sabe muy bien cuáles son sus virtudes. Se centra en su campo, perfecciona su fórmula y va a por lo que sabe que le funciona.
Es por esto mismo que es tan entretenido. Como no se complica en exceso, y nos da un ARPG en el que todos podemos sentimos como un Dios entre mortales, se convierte muy rápidamente en una de esas experiencias que te mantienen enganchado al PC durante horas gracias a lo divertido que es.